¿Qué es la nube y por qué debería usarla como estudiante?

    La computación por la nube, o simplemente «la nube», es un servicio que proveen ciertas compañías en internet para almacenar archivos en sus servidores. ¿De qué sirve? Bueno, si nos molesta guardar nuestros documentos en carpetas de nuestro PC o simplemente no tenemos espacio suficiente, podemos optar por subirlo a la nube. Si bien el nombre aparenta que todo está concentrado en un solo lugar, en realidad son diversas supercomputadoras en dispersos centros de información en el mundo. 

    Cada una de estos rectángulos puestos uno sobre otro contienen varias piezas de computadora en una sola placa base. Por lo tanto, en una hilera podría haber 50 o más procesadores, varias piezas de RAM y en general consumen mucha electricidad. Si bien son impresionantes, solo las compañías que dan servicios con mucha demanda pueden darles un uso real; un usuario corriente no haría mucho con un servidor más que alojar una partida de Age of Empires gigante en su casa, por lo que es mejor quedarse con nuestros pequeños procesadores individuales. ¿Qué pasa si se corta la luz y se quema una placa? No mucho, el diseño de los servidores hace que trabajen en conjunto todas las placas y se comporten como una, por lo que siempre hay placas extra que toman el trabajo de las otras como repuesto para que nunca dejen de funcionar. Apenas ven que se quema una, sigue funcionando otra en su lugar y la cambian. Un beneficio de las nubes es que son muy seguras y accesibles. Desde las primeras webs 1.0 existieron servidores para alojar material y lo encontramos en otros materiales útiles para el traductor, como es el caso de los corpus lingüísticos y las bases de datos terminológicas. La nube, en cambio, es un material relativamente nuevo que llegó con la web 2.0 y es únicamente para organizar y almacenar archivos personales como si fuera en nuestro propio PC, pero sin que esté en nuestro disco; usamos el disco de la compañía. Esto es sumamente útil para el usuario, porque no depende del alojamiento super centralizado de la compañía para acceder al materia, como sería en el caso de una biblioteca virtual, sino que uno puede armarse su propia biblioteca si quiere. Muchos de estos servicios suelen ser gratuitos, con prueba gratuita o con posibilidad de expandir el almacenamiento si pagamos por él, así como es el caso de Mega o Google Drive.
    Entonces, ¿vale realmente la pena poner mis archivos en la nube? ¿Por qué no usar mi propio disco si solo voy a guardar documentos y algunas fotos? La verdad es que depende mucho de nuestras necesidades, si solo vamos a guardar archivos y tenemos un monstruoso disco duro de 2TB por ahí no tiene mucho sentido. Sin embargo, la mayor ventaja que tiene no es guardar cosas, sino compartirlas. Los archivos muy pesados, ya sean videos, juegos o música, son muy tediosos de compartir por otros medios. Aplicaciones como Discord, WhatsApp y Gmail permiten compartir archivos de peso limitado y no están muy optimizados para almacenar nada. En cambio, con los servicios de la nube, podemos compartir carpetas de cientos de gigabytes a cualquiera y que lo descarguen rapidísimo en sus PCs. También es muchísimo mejor que andar llevando el pendrive para todos lados cuando queremos compartir algo con nuestros compañeros. Además, esto se puede configurar para que las personas modifiquen estos archivos sin necesidad de descargarlos y subirlos otra vez. Pueden, en cambio, modificar el archivo desde la nube; en el caso de las traducciones, cada uno puede hacer sus respectivos aportes en una traducción subida en documentos de Google para mayor eficiencia.
    En resumen, la nube es una muy útil herramienta para la vida y sus servicios son en su mayoría gratuitos al principio. En mi caso, que soy estudiante, guardo muchas traducciones y trabajos compartidos para enviárselos sin esfuerzo a mis bellos compañeros. Además, si odio eliminar juegos para tener espacio, siempre puedo guardar los instaladores en Google Drive para descargarlos más tarde. Bueno, que tengan buena mañana/tarde/noche y no se olviden de compartirle a las malvadas corporaciones multinacionales toda su valiosa información.



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