Traducción Asistida y la odisea de los desentendidos

    Si estuviera en una isla desierta y solo pudiera traerme una materia del segundo año de la carrera de Traductor Público de CAECE (sí, así de específico), sería definitivamente Traducción Asistida. Esta materia es muy parecida a NTIC (Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación), pero orientada al mundo de la traducción de forma 100 % funcional. Este año vimos de manera presencial sobre los componentes que integran una computadora, los sitios web, los programas ofimáticos, la nube, los programas de traducción asistida, la traducción automática, la localización, las presupuestaciones, las planillas de pago y muchas otras herramientas y conceptos más que son básicos para el mundo del traductor (y la vida en sí). En términos generales, fue una muy buena cursada y la más útil que me encontré hasta ahora en la carrera.
    Las actividades fueron autodidactas. Esto no significa que no se nos haya explicado nada, no, pero sí hubo casos en los que nos presentaron un desafío al que teníamos que aventurarnos a resolver con las herramientas que nos enseñaron y sin ejemplo previo. Esto, a mi parecer, fue uno de los puntos claves de la materia y en los que se debería enfocar más. Si bien hubo algún que otro desentendido que se ahogó en un vaso de agua, este tipo de actividades son importantísimas para desarrollar la resolución de problemas por mano propia, que es una habilidad difícil de lograr para muchos, pero que es fundamental para manejarse en el mundo computacional.
    Los parciales, a diferencia de las actividades, fueron super predecibles. Esto también fue algo clave, porque no hubo sorpresa alguna a la hora de evaluar. Nada apareció que no hayamos visto y se nos evaluó con base en qué tanto podíamos comprender las herramientas con las que trabajamos y cómo seguir instrucciones (entendiendo qué es qué cuando nos lo piden). En sí, no fue una materia difícil de aprobar, pero sí representó un desafío durante la propia cursada, porque la dificultad se encontró en el aprendizaje funcional de las herramientas y la exploración propia de cómo usarlas.
    Como punto negativo, puedo decir que no hubo mucha conexión con los conceptos de otras materias del cuatrimestre (imaginando que uno cursa las 5 materias del segundo año a la vez). Tiene sentido en tanto que como son conceptos y herramientas que se aprenden ahí, no es lógico que se exijan en otras materias cuando uno aún no las aprendió. Sin embargo, estaría bueno que se puedan aplicar opcionalmente a la hora de traducir y rendir parciales para quien aprendió a usarlas. Después de todo, no cambia mucho a la hora de corregir.
    Para concluir, puedo anunciar con seguridad que ambos profesores de la materia estuvieron muy acertados al decir que «si hay una materia que no debería ser promocional, es Traducción Asistida, aunque la mayoría la apruebe siempre». Sin duda, esta fue la materia más funcional de la carrera y en la que sentí que pude dar un primer paso real hacia el mundo laboral del traductor. Como sugerencia final, creo que sería útil tener una segunda materia de Traducción Asistida. Para quienes se manejan un poco con las computadoras, entender los conceptos fue fácil, pero, para quienes no, fue una tortura. Estaría bien si estos conceptos se distribuyeran (y mejor aún, que se añadieran más) en dos materias con el objetivo de ahondar más en todo lo que hay para enseñar. Sin nada más que añadir y estando tan cerca de las fiestas, me despido y les deseo a todos una feliz navidad y año nuevo.


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